El Crimen de la Calle Fuencarral

Expositor : Jesús María Bollo García

Etiqueta envolviente de Garay y Arregui, 1889 (nota : no muestra el crimen)
Etiqueta envolviente de Garay y Arregui, 1889 (nota : no muestra el crimen) 116 mm x 45 mm

Esta es la historia de un horrible asesinato que se cometió en Madrid en 1888, que alcanzó una gran popularidad e impacto social, acontecimiento que aprovecharon los fabricantes de cerillas Garay y Arregui, para aumentar sus ventas, poniendo en sus etiquetas las imágenes de los protagonistas de este crimen.

Nota : muestro etiquetas sueltas abajo pero desafortunadamente no tengo cajas enteras con esas imagenes. Sin embargo, a la derecha incluyo un ejemplo completo de otra serie de Garay y Arregui.

El Crimen

Doña Luciana Borcino de Varela
Doña Luciana Borcino de Varela

Eran las 2:30 de la madrugada del 2 de julio de 1888 cuando los vecinos de la calle de Fuencarral, 109, dieron la voz de alarma cuando oyeron gritos desde el segundo piso seguidos por un espeso humo negro saliendo por la ventana. La policía rompió la puerta y descubrió el cuerpo de Doña Luciana Borcino de Varela muerta en su cama, boca arriba. Había sido apuñalada tres veces en el pecho y su cuerpo estaba con los vestidos impregnados en petróleo y prendidos fuego posteriormente.

En la habitación de al lado se encontraron a su nueva sirvienta, Higinia Balaguer Ostalé, inconsciente tendida en el suelo junto a un perro bulldog narcotizado.

José Vázquez-Varela
José Vázquez-Varela

 

Doña Luciana Borcino de Varela era una viuda rica, de 50 años que, vivía en su piso con su hijo de vida desordenada, José Vázquez Varela de 23 años. Actualmente se encontraba por tercera vez en la Cárcel Modelo tras cometer otro delito menor. Una de las veces que había estado en la cárcel había sido por golpear a su propia madre y en otra ocasión por haberle dado unos navajazos a su amante, Dolores Gutiérrez apodada “Lola la Billetera”. Doña Luciana era conocida como una mujer de carácter fuerte, severa que tenía dificultades para retener a los sirvientes – Higinia solo llevaba seis días con ella. La autopsia demostró que una de las heridas de arma blanca había sido mortal y que había sido quemada después de su muerte.

Higinia Balaguer Ostalé
Higinia Balaguer Ostalé

 

La policía detuvo a Higinia como la principal sospechosa, aunque el móvil del crimen no estaba claro. En una de las cuatro confesiones diferentes que hizo acusó a José de cometer el asesinato, diciendo que la había amenazado con violencia, ofreciéndole dinero diciéndole que limpiara la sangre comprara petróleo y quemara el cuerpo. Pero, ¿Cómo pudo cometer éste el asesinato si estaba en prisión?

 

Sr. Millán Astray
Sr. Millán Astray

Higinia había llegado a la calle Fuencarral recomendada por el Sr. Millán Astray, director interino de la Cárcel Modelo, a la que había empleado como sirvienta antes. También era sabido que algunos presos podían salir de la prisión cuando querían, y José había sido visto a menudo en las calles.

El Juicio

El juicio comenzó el 26 de marzo de 1889, y fue notable porque era la primera vez en emplearse en España “La Acción Popular” por la que cualquier ciudadano español puede personarse como acusación en un proceso judicial penal, aunque no se encuentre afectado directamente en el delito que se trate, solo para delitos públicos no privados. En este caso fueron los directores de periódicos los que la ejercieron  Se personaron al considerar que la investigación estaba atestada de irregularidades y por llegar al trasfondo del caso, en el que intuían implicaciones políticas. Debido a esto, los periódicos comenzaron a informar, los procedimientos judiciales, siendo el comienzo del periodismo de sucesos.

Higinia fue el personaje central en el juicio, una chica analfabeta de 28 años que, alcanzó cierta notoriedad no solo por sus “actuaciones estelares” en el banquillo de los acusados, sino también porque cambió su declaración cuatro veces, desde aceptar la responsabilidad exclusiva del asesinato hasta acusar a otros.

Dolores Ávila (“Lola la Billetera”)
Dolores Ávila (“Lola la Billetera”)

La fiscalía decidió que Higinia debió tener ayuda para cometer el crimen y que su móvil fue el robo. Identificó a su amiga Dolores Ávila como colaboradora y la asesina real, pero en su testimonio final declaró que José mató a su madre, y que el Sr. Millán había planeado el crimen, pagándola generosamente por dejarlos entrar en el piso. Además, se demostró que irregularmente el Sr. Millán había hablado en la cárcel con Higinia y Dolores.

Muchos aspectos del caso quedaron sin explicar: ¿Dónde estaba el arma homicida, como se narcotizó al perro, porqué había cinco colillas de cigarro en el suelo cerca del cuerpo y de quién eran estas?. Higinia no fumaba.

El Veredicto

El juicio concluyó el 29 de mayo de 1889, con un veredicto de culpable de asesinato y robo. El juez condenó a Higinia a muerte por medio del garrote vil (fue el ultimo en público y lo presenciaron 20.000 personas el día 19 de junio). Justo antes de que el verdugo aplicara el tornillo del garrote gritó “¡Dolores 14.000 duros!”. A Dolores 18 años de prisión como cómplice y absolvió a José y al Sr. Millán de cualquier culpa. Poco después el Sr Millán renunció a su cargo, al igual que el Presidente del Supremo.

Este famoso caso, se ha convertido en una película y una serie de televisión y una obra de teatro, se han escrito muchos libros y artículos sobre él, y continúa intrigando a los estudiantes de criminología, muchos de los cuales lo ven como un gran descrédito de la justicia donde los ricos se evaden del Crimen y los sirvientes asumen la culpa.

Abajo hay etiquetas con imagenes adicionales de otros actores en el juicio.

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